Los viajeros: Cuerpos que albergan las almas, 2010

Recipiente de la Beca Lexus

Mural/Instalación
Espuma de poliestireno, cinta adhesiva, yute, goma, objetos encontrados
Museo de Arte de Puerto Rico

La gran mayoría de los críticos del arte coinciden en la imposibilidad de definir en términos conclusivos las manifestaciones artísticas que se producen en la actualidad. La indefinición de las artes contemporáneas es consecuencia de la “no evidencia” de sus producciones: en principio, no hay algo que las caracterice plenamente como para poder aferrarlas a un solo concepto., por amplio que éste sea. Sin embargo, muchos coinciden en otorgar una intención “política” a estas manifestaciones, no precisamente en menso términos del contenido sino en cuanto promotoras de la participación activa y productive de su receptor (ya no espectador), o lo que en términos bartheanos sería un lector o intérprete creador por encima del autor.

Annelisse Molini nos presenta la instalación Los viajeros: cuerpos que albergan las almas, una representación literal del viaje…. si no fuera por algunos elementos desconcertantes. La obra está compuesta por un grupo de catorce figuras en una fila alfo desordenada. Todas tienen la misma forma hierática, sin facciones ni otros detalles anatómicos y todas de la misma Altura (96”).

A sus pies, un grupo de maletas desordenadas de diferentes tamaños y zapatos de diferentes
modelos y tallas. Las figuras están envueltas, momificadas, con cables negros a lo largo de todo el cuerpo, cables que se desprenden de las figuras para enredarse con las maletas y los zapatos. Molini declara que: “Esta obra presenta un paralelismo entre la vida actual, con sus viajeros, y una civilización antigua como la egipcia, con su afán de conseguir la vida eterna a través de la momificación”.

Se trata entonces de una alegoría contemporánea sobre la transmigración de las almas, ese viaje eterno y circular descrito por Platón en el Fedro. No cabe duda de que estamos ante una escena familiar, unos pasajeros que esperan para abordar tal vez un avión; sin embargo, la altura de los personajes, el hecho de que todos sean iguales y los cables, entre otras anomalías, nos hacen pensar en otra dimensión y suponer un viaje que nada tiene que ver con los actuales viajeros aéreos. La trágica certidumbre de la finitude de nuestras vidas, la búsqueda del ideal de la perfección en nuestro mundo y la esperanza de tener otras vidas constituyen tres tipos de viaje.

El viaje truncado por el accidente que acaba con nuestra breve vida. la meta utópica de la perfección y el anhelo de transmigrar a un possible más allá constituyen tres metáforas críticas y, por ende, contemporáneas de los transitorio.

Por Juan Carlos López Quintero, Curador, Museo de Arte de Puerto Rico

Scroll to Top